martes, 24 de mayo de 2016

LAS VISITAS: LAS ÚLTIMAS VISITAS DEL LIBRO



6ª VISITA:
Fechada el treinta y uno de mayo de 1780, la realiza el Abad fray Vicente Girón. De esta visita destacan dos puntos importantes,  el primero se refiere a una vieja reivindicación de la Iglesia:
 “…cuidando con el mayor esmero el aseo del oratorio; no permitiendo que vengan los días festivos a misa a él los vecinos de este pueblo conforme a lo dispuesto por los Sumos Pontífices”.
Debemos deducir que los vecinos del pueblo acudían con frecuencia al oratorio y en más número del que desearían los sacerdotes de la iglesia de San Justo y San Pastor de la villa de Santa Inés, sobretodo en días de fiesta. Esta situación se produjo desde muy temprano y se prolongó en el tiempo, pues en los Libros de Fábrica de la Iglesia (el primer libro que se conserva data de 1580) ya encontramos frecuentes amonestaciones por parte de sus visitadores, para que los sacerdotes no consintieran que los feligreses acudieran al oratorio del Priorato, ya que eso significaba un detrimento económico para la Iglesia. No obstante, en actas posteriores se vuelve a insistir en este mandato, por lo que los vecinos de Santa Inés no debían de hacer mucho caso.
El segundo punto, es el tema de la clausura:
En observancia de lo que previenen nuestras Leyes, declaramos por clausura de este Priorato, dos leguas en contorno de él, de las cuales no podrá el Padre Prior salir sin licencia expresa.
Este tema se menciona en esta visita, pero es lógico pensar que ya estaba impuesta, pues las Constituciones lo recogen en el Lib. II, Cap. XXXIV  dedicado a los Prioratos y Anexos de los Monasterios, en cuyo punto 8 dicen: Que las casas de todos los anexos estén cercadas y haya en ellas clausura determinada, a donde se pueda extender el Religioso, con licencia del superior, y sin ella…
El acta está firmada por fray Vicente Girón como Abad y el secretario de visita, fray Fulgencio Ramón.

7ª VISITA:
Realizada el diecisiete de junio de 1783, por el Abad fray Fructuoso Álvarez (1781-1785). Natural de San Pedro de Montes (León), fue Vicario de las Agustinas Recoletas de Llanes (los capítulos generales de 1761, 1765, 1769, 1773 y 1777 le permitieron continuar como su Vicario). Murió en 1806. Esta visita contiene un encargo que nos deja entrever una situación económica muy ajustada:
Atendiendo a lo arruinado que quedaron las tapias de las huertas, y que no hay caudales para repararlas de pronto, ni juzgamos posible pueda soportar estos gastos el Padre Prior antecesor, quién lo debía hacer; encomendamos al presente cuide de ir reparándolas poco a poco y con el menor costo que pueda, apuntando en cuenta aparte, todo este gasto, para los efectos que haya lugar.
Dos cosas destacan: que no hay caudales para repararlas de pronto, lo que nos indica que el Monasterio no pasaba por una situación muy boyante. Y segundo, que el Padre Prior antecesor es quien debería pagar los gastos. No debe extrañarnos este comentario, pues las cuentas de cualquier cargo, ya sea mayordomo, cillerero, prior… aparecen vinculadas a las personas que gestionan el cargo, liquidándose contra ellas y no contra el Monasterio, de forma que si hechas las cuentas el monje es alcanzado, es él quien debe pagar al Monasterio la cantidad alcanzada y viceversa.
El acta está firmada por fray Fructuoso Álvarez como Abad y  fray Vicente Girón como secretario. El Prior era fray Ramón Pérez (el nombre del Prior no consta en el acta pero sí en un inventario que figura a la vuelta, hecho por mandato del Abad fray Fructuoso y firmado por ambos)

8ª Visita:
Realizada el once de abril de 1785 por el Abad fray Fructuoso Álvarez. Los temas religiosos y económicos son los mismos que en visitas anteriores, a las cuales remite.
El punto que destaca son unas inundaciones en la bodega de la casa:
...teniendo presente las varias inundaciones que en tiempos húmedos ha padecido la bodega, singularmente la prolongada y peligrosa del año próximo pasado, y que este mal puede provenir, no solo de las goteras de la casa, sino del estanque que hacen las aguas en los muladares de la plazuela, mandamos al Prior que es, y en adelante fuere, que ni eche, ni permita echar en dicha plazuela basura alguna, sino que la tenga limpia y siempre corriente con zanja o arroyo, para que se expelan, y no estén detenidas dichas aguas por falta corriente.
La casa del Priorato se sitúa en la parte de debajo de la iglesia, situada en la parte alta del pueblo, y la plazuela (hoy existe todavía) es en cuesta, que por uno de los lados desemboca en la casa del Priorato.

9ª VISITA:

Se realizó el cinco de mayo de 1789 por el Abad fray Juan Chaves. Natural de Malpartida (Cáceres), fue Abad de Arlanza en dos ocasiones: 1785-89; 1804-05 y Maestro de Ceremonias en el capítulo general de 1805. Murió en 1814. El secretario en esta visita fue, fray Bernardo Rubio. Aunque no consta el nombre del Prior en el acta, si en la firma del inventario, fue fray Anselmo Montero.
Este acta es un calco exacto de la anterior.

10ª VISITA:

Tuvo lugar el uno de julio de 1794, por el Abad fray Beda Ortega. Natural de Villahoz (Burgos), murió en 1805. El secretario de visita: fray Fructuoso Suarez.
Este acta sigue siendo un calco íntegro de las dos anteriores, en todos sus puntos.

11ª VISITA:
Se realizó en 23 de junio de 1800, siendo el Abad, fray Bartolomé Sueiro (1797-01). Natural de Villamayor de Gironda (Orense), entre otras cosas fue Lector de Artes en el colegio de San Esteban de Ribas de Sil, Lector de casos de moral de Cardeña, Lector de tercia de San Juan de Poyo y Lector de teología moral de Samos. Murió en 1833. El secretario de visita fue, fray Leandro Lemos.
Este acta sigue siendo un calco de las otras, pero aquí los humedales de la bodega se achacan a:
…los manantiales y copiosas aguas que descienden de hacia la parte de la huerta inmediata.
 Si nos situamos en la casa del Priorato, dicha huerta ocupa el lateral derecho de la plazuela antes citada, llegando hasta la casa, por lo que de no tener limpios dichos arroyos, es muy probable que se hubieran producido filtraciones.

12ª VISITA:
Es el último acta de visita registrada en el Libro, se realizó el diez de mayo de 1804 por el Abad fray Vicente Vigil (1801-04) (en el abadologio consta como Vicente González Vigil, que no pudo terminar su abadiato por fallecer en el segundo semestre de 1804 Fue predicador en los monasterios de Sahagún y San Benito de Sevilla). El secretario de visita fue fray Vicente Girón.
Este acta sigue siendo un calco de sus antecesoras, aunque ya no se habla de las humedades en la bodega del Priorato, como encontramos en las otras cuatro anteriores. Parece ser que en la visita anterior se dio con la verdadera causa y se resolvió el problema.

Esta es la última acta que consta en este libro de visitas. Sin embargo el libro continúa, hasta aquí solo hemos visto 23 páginas de las 91 que lo forman. Las siguientes páginas contienen una temática diferente, obedeciendo al mandato de fray Benito Montejo en su primera visita al Priorato en 1758:
…se le ordena al Padre Prior que haga una memoria exacta y legal de las regalías, aprovechamientos, usos y otras cosas favorables al Priorato, al Monasterio y sus Abades, la cual pondrá hacia el remate de este libro, para que así conste de toda.

Esta memoria sobre el Priorato nos va a permitir conocer un poco más sobre el Monasterio de Arlanza y sobre la villa de Santa Inés, contiene
  • Los derechos que ejercía el Monasterio sobre el señorío
  • Ordenanzas y nombramientos
  • diezmos y otros tributos
  • Un convenio entre la villa y el Monasterio 
  • Las tierras que poseía, no solo en Santa Inés, sino también en Villalmanzo, Villabrán, Santillán y Lerma, descritas mediante varios apeos; 
  • Compra de tierras; 
  • pleitos y sentencias; 
  • Censos y rentas de tierras junto con sus condiciones. 

Salvo los apeos transcribiremos la mayor parte de todo lo demás y en su caso, completaremos la información con la ayuda de otros libros y otros archivos, al igual que hemos hecho con las visitas de los abades, completándolas con otras fuentes de información como por ejemplo, el "Abadologio del Monasterio de San Pedro de Arlanza (siglos X-XIX)" de Ernesto Zaragoza Pascual, al que podéis acudir también vosotros, pinchando aquí.

miércoles, 18 de mayo de 2016

LAS VISITAS DEL PRIORATO: LAS VISITAS DE FRAY BENITO MONTEJO


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3ª VISITA:
Fechada el veinte de agosto de 1766, nos trae nuevamente como Abad de Arlanza a fray Benito Montejo, y a fray García Melgosa como Prior de Santa Inés (a ambos los encontramos en la primera visita).
El acta sigue el esquema anteriormente mencionado, por lo que solo transcribiré la parte que hace alusión a la vida del Priorato, y que aunque es algo extensa, no tiene desperdicio:
Así mismo: habiéndonos informado de los grandes menoscabos que ha tenido en estos últimos años la hacienda, que se administra de cuenta del Monasterio, y de otras posesiones, que se dan a los administradores por parte de su congrua, por falta de cultivos, y reparos en viñas, cercas, y otras cosas; mandamos al Padre Prior, que al presente es, y en adelante fuere, pena de privación de oficio, y de no poder obtener en adelante administración de hacienda, con otras penas a nuestro arbitrio y de nuestros sucesores; que conserven y administren todas las dichas posesiones con el mayor cuidado, no dejando de cultivar, por ningún pretexto, las orillas de las viñas, ni de reponer las cepas en donde faltaren, o que las que hay, fueren falsas y inútiles; como ni de tener aradas las heredades, y reparadas las cercas de las huertas; como así mismo cuidadas las dos casas, de forma que no tengan menoscabo alguno de lo que le entregare el Prior que saliere; hasta de las vidrieras de las ventanas: para lo cual se hará inventario de todo. Y encargamos a nuestros sucesores hagan estrecha averiguación sobre este punto tan importante a la utilidad de nuestro Monasterio, y a la vigilancia que deben poner los priores, los que están obligados a todo lo expresado por toda razón y derecho; sobre que les encargamos la conciencia.
Otro sí mandamos al Padre Prior ponga todo cuidado en que las posesiones, que se dieron a los vecinos de este lugar por tres vidas de reyes, las roturen, cultiven, y planten; reconviniéndoles con lo estipulado en la escritura, que pasó ante Francisco Arranz, y en caso necesario, valiéndose para ello de la autoridad de la justicia para que les obligue a ello; y determinadamente mandamos al Padre Prior que haga que cuanto antes se cultive la heredad que está de prado entre la viña grande y la Cerrada, que solo la divide de dicha viña el camino que va a Lerma: lo uno, porque por la citada escritura están obligados, y lo otro, por precaver los muchos daños, que de no tener cultivada dicha pieza se causa a dicha viña grande, o de Santa Lucía; en la cual mandamos así mismo, que cada año se plante alguna porción de cepas del vidago, que por este país llaman aragonés, y no de otro alguno, por contemplarlo así conveniente, para la cantidad y calidad del vino.
Item, porque las tierras que tiene el Monasterio en la Cerrada, han estado incultas muchos años, y por lo mismo se han criado muchos fresnos en ellas, que en parte impiden la producción de dichas tierras: mandamos al Padre Prior, que cuanto antes disponga se quiten y arranquen dichos árboles de las referidas tierras, para que así fructifiquen mucho más a sus dueños, y no sirvan de abrigo y sombra al ganado, que continuamente pasta en dicho término de la Cerrada.
El acta la firman: fray Benito Montejo como Abad de Arlanza y Prudencio Palacios como secretario. 
Lo primero que observamos es que había una división en la hacienda que tenía el Monasterio en el Priorato, era debido a que una parte se le daba al Prior para su congrua, es decir, para su mantenimiento y el del resto de habitantes de la casa del Priorato. Por los Memoriales de seglares del Catastro del Marqués de la Ensenada sabemos, como ya vimos anteriormente, que en este caso, consistían en una tierra de sembradura, cinco majuelos, una viña, una huerta y cuatro cerdas de cría.
Por lo demás, señalar que desde 1758, fecha del primer acta que firmó este mismo Abad, han pasado ocho años, y por lo que manifiesta, la administración del Priorato había sufrido un notable deterioro, tal vez la falta de visitas para controlar la acción de los Priores tuvo algo que ver en ello. Sin embargo, no hemos encontrado libros de cuentas referentes a estas fechas por lo que no tenemos cantidades para comparar y establecer las pérdidas de las que nos habla Montejo.
En cuanto al segundo párrafo, se refiere a la denominada “rentilla” que tiene el Monasterio con varios vecinos de Santa Inés. Viene perfectamente descrita en el Libro, condiciones, vecinos, renta… por lo que la veremos en un capítulo aparte algo más adelante, al igual que de la viña grande o de Santa Lucía, por la que llegó a entablarse pleito.
Por lo demás, destacar el cuidado que pone este Abad en la administración del Priorato y en especial en los cultivos vitivinícolas. Hoy Santa Inés forma parte de la denominación de origen Arlanza, denominación que nace en 2007 aunque, como dice su página oficial, la tradición vitivinícola en la comarca se remonta al siglo X y siempre mimada por los Monasterios. Su demarcación geográfica se extiende por el valle medio y bajo del río Arlanza y sus afluentes, hasta su confluencia con el Pisuerga en el sureste de la provincia de Palencia.

4º VISITA:
Fechada el seis de mayo de 1773, la firma nuevamente fray Benito Montejo, aunque esta vez, no como Abad de Arlanza: 
Visitando este Priorato nuestro Padre Maestro fray Benito Montejo, Definidor y Maestro general de la religión de San Benito, de comisión de nuestro Padre fray Jacinto Lorenzo, Abad del Real Monasterio de San Pedro de Arlanza
Como podemos observar, han vuelto a pasar siete años desde la última visita. Del Abad fray Jacinto Lorenzo, nos dice el abadologio de Ernesto Zaragoza que fue Abad de Arlanza  de 1769 a 1773, pero que no pudo acudir al capítulo general de 1773, “por sus achaques”, tal vez fue ese el motivo por el  que se dejó el Priorato sin visitar.
Montejo ordena que se ejecuten las disposiciones contenidas en las visitas anteriores, en especial la del  año 1758, haciendo hincapié en que se cumplan las reglas de la religión y en la cobranza de las rentas, infurciones y otros derechos pertenecientes al Monasterio y a los monjes residentes en esta casa.
Firman el acta: fray Benito Montejo como visitador Comisario y fray Fernando Riesco como secretario.

5ª VISITA:
Realizada el veintitrés de junio de 1776, por Fray Benito Montejo, esta vez como Abad, será su última elección como Abad de Arlanza y su última visita a Santa Inés. Sigue haciendo hincapié en el cuidado de las viñas y en que los renteros cultiven las tierras:
Encarga al padre Prior cuide que las viñas que tenemos a renta sean cultivadas con las labores que se acostumbran en el país, avisando a los renteros cumplan con las condiciones establecidas en la escritura de arriendo... 
Para finalizar remite al Prior a las visitas precedentes, en especial a la del año 1766, que revalidó: mandando al Prior la observe y ejecute según y como allí se previene.
Actúo de secretario Vicente Girón, quien le sustituirá como Abad y también será tres veces Abad de Arlanza (1777-1781; 1789-93; 1805-06). Entre otras cosas, fue también Abad de San Vicente de Salamanca (1797-1801), profesor de teología y Visitador General (1801-05). Murió en 1806.


Autor de la foto: José Antonio Gil Martínez from Vigo, Spain (Monasterio de San Pedro de Arlanza  Uploaded by tm) [CC BY 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], undefined

miércoles, 4 de mayo de 2016

LAS VISITAS: UN ABAD QUE NO ESTÁ EN LOS ABADOLOGIOS DE ARLANZA





2ª VISITA:
Se realiza el once de enero de 1765 por el Abad fray Joseph Alfaro, siendo administrador del Priorato, fray Isidoro Rodríguez. En esta visita encontramos dos cosas curiosas: la fecha y el nombre del Abad.
 Lo primero que nos llama la atención es la fecha, se realiza el once de enero de 1765, habían transcurrido seis años y medio desde la primera, un plazo muy amplio, máxime cuando las Constituciones nos dicen: Mandamos, que el Abad del Monasterio principal visite por su persona, o por sus Comisarios cada año todos sus anexos, y a lo menos dos veces en su cuadrienio las Filiaciones, y los otros anexos tres. Y en unos, y en otros podrán poner los preceptos, censuras, y penas, que les pareciere convenir... Y el Reverendísimo cuando visitare el Monasterio principal tenga cuidado de informarse de la administración espiritual, y temporal, que hay en las Filiaciones, y Prioratos, y demás anexos, para que si hay necesidad de reformar alguna cosa, lo mande hacer. (Lib. II. Cap. XXXIV. 15). No obstante, no hemos encontrado justificación en el Libro para esta tardanza, ni tampoco que esta norma recogida en las Constituciones se cumpliera a rajatabla; al menos en este Priorato, la periodicidad de las visitas es del todo irregular.
En segundo lugar, el nombre del Abad. En este acta se nos dice que el Abad es el maestro fray Joseph Alfaro, sin embargo, en el abadologio del Monasterio de San Pedro de Arlanza (siglos X-XIX) de Ernesto Zaragoza Pascual, aparece como Abad para estas fechas, Antonio Gutiérrez (1762-1765). A él le sigue ese mismo año, Benito Montejo (1765-1769). Sin embargo, este acta está firmada por fray Joseph Alfaro como Abad de Arlanza y como secretario fray Prudencio Palacios. De este último, nos dice el abadologio, que fue elegido Abad en 1761 pero que, “parece que renunció, pues en 1762 ya se halla su sucesor” y da como sucesor al referido Antonio Gutiérrez. Tal vez esté aquí la causa por la que se tardó tanto tiempo entre la anterior visita y esta. En cuanto al Abad fray Antonio que nos da Ernesto Zaragoza en estas fechas, puede que actuara como tal por menor tiempo del que él creía y fuera fray Joseph el que acabara el cuadrienio. Sea como fuere, en enero de 1765 fray Joseph firma este acta como Abad de Arlanza. Sé que algunos estaréis pensando que cabe la posibilidad de que fray Joseph fuera comisionado por el Abad fray Antonio para realizar esta visita. Sin embargo, he de desechar tal opción, pues eso se hacía constar en la propia acta, tanto en el encabezado de la visita: se cambiaba la siguiente frase, “visitando este Priorato Nuestro Padre fray… Abad del Real Monasterio de San Pedro de Arlanza…” por esta otra: “visitando este priorato el padre fray…, de comisión de nuestro padre fray… Abad de Arlanza…”. Así como en la fórmula final: “así lo proveyó, ordenó y mando en esta su casa de Santa Inés, de que yo el infrascrito secretario doy…” por esta otra: “así lo proveyó y mandó su Paternidad, de que yo el infrascrito secretario doy…” Y también al firmar el acta: “Fray… Abad de Arlanza”, por esta: “Fray… Visitador Comisario”. 
Por todo ello, creo que el Abad al que sustituyó Fray Benito Montejo en 1765 fue a fray Joseph Alfaro, y por tanto lo correcto sería reconocerle como uno de los Abades del Real Monasterio de San Pedro de Arlanza y aunque de momento no sepamos cuánto duró su mandato, reivindicarle un puesto en el abadologio arlantino sería lo justo.
Siguiendo con el análisis de las visitas propiamente dichas, en esta segunda visita se insiste en los mismos temas que en la anterior, haciendo hincapié en la forma de anotar las cuentas con seculares y para ello manda:
 ….que asiente con toda claridad cualquiera partida de dinero u otra cosa que entregase dentro de veinte y cuatro horas y que liquide cuentas con todas las personas que las tuviere dos veces al año, por San Juan y Navidad y lo mismo se entienda con los monjes de la casa o religión, por evitar pleitos, y que los memoriales que diesen cada visita, pongan con claridad todas las deudas a favor y en contrario, especificando a las personas que debe, a cada una en particular y lo mismo se entienda con las personas que deban al Padre Administrador: y debiendo fulano de tal, vecino de tal parte, me debe de cuenta ajustada tanto, a fulano de tal, vecino de tal parte, le debo tanto.
En este mandato, el Abad le explica al Prior cómo ha de hacer las cuentas del Priorato, cumpliendo con las Constituciones de 1701, en cuyo Libro II, capítulo XXII hablan sobre “Cuentas generales de San Juan,  y Navidad, de visitas, y de todo el cuadrienio”, y que en su punto 3 obliga también a los Prioratos: Y en la misma conformidad se ajustarán las cuentas, y liquidaran los alcances de ellas en los libros de granjerías, Prioratos, y otros que haya.

Termina el acta con la orden de hacer un inventario de las alhajas del Priorato. Inventario que consta seguidamente y vuelve a estar firmado por fray Joseph Alfaro como Abad de Arlanza y fray Isidoro Rodríguez como Prior.

miércoles, 20 de abril de 2016

LAS VISITAS DEL PRIORATO: ESTRUCTURA Y 1ª VISITA




LAS VISITAS    
Continuando con el Libro, llegamos a las visitas que hacen los abades al Priorato. Han quedado registradas un total de doce Actas, la primera, fechada el veintinueve de junio de 1758 y la última, con fecha de diez de mayo de 1804. Aunque las visitas consignadas en el libro acaban en 1804, el Priorato siguió existiendo, como lo demuestra el Libro de Cuentas, Rentas y Granos del Archivo Histórico Nacional, que registra sus partidas hasta el ocho de noviembre de 1835, día en que se produjo la exclaustración definitiva de San Pedro de Arlanza (no obstante, hubo dos exclaustraciones anteriores con motivo de la guerra de la independencia y por decreto de José Bonaparte, de las que hablaremos más adelante).
Transcribir las doce visitas literalmente, sería aburrido y repetitivo, por cuanto la mayoría de los temas tratados se repiten en todas ellas, pero sí destacaremos aquellos que diferencian a una de otra y transcribiremos las partes más interesantes. No obstante os transcribo la primera íntegramente, por tres motivos. Primero, para que podáis ver como son; segundo, por la categoría del abad que la realiza, que es uno de los monjes más relevantes de Arlanza: fray Benito Montejo, natural de Guinicio (Burgos), tomó el hábito en Arlanza el 6 de abril de 1738. Entre otros muchos cargos, fue tres veces Abad de Arlanza (1757-61, 1765-69, 1773-77); Definidor General (1769-73); Abad de Oviedo (1781-85); Cronista general de la Congregación de Valladolid (1785-94) y Académico de la Real Academia de la Historia desde el 17 de agosto de 1770. Murió en Montserrat de Madrid el 26 de agosto de 1796 ("Abadologio del Monasterio de San Pedro de Arlanza (siglos X-XIX)" de Ernesto Zaragoza Pascual). 
En tercer lugar, porque en esta visita Montejo, da la orden de hacer constar en este libro, todas aquellas cosas importantes que afectan a este Priorato, al señorío de Santa Inés, y que nos van a permitir conocerlo.
Todas las actas de visita presentan la misma estructura, que podemos resumir en tres puntos principales:
·    Una primera parte dedicada a la observancia de la religión en los monjes que viven fuera de la Casa madre (observancia de las leyes de la religión y el mantenimiento decoroso del oratorio)
·     Una segunda parte que se ocupa del plano económico, en la que se apela a las cuentas que debe hacer el Prior en su administración (el correcto asentamiento de las cuentas, la prohibición de prestar dinero a seglares…)
·    Una tercera parte, dedicada a los problemas propios del Priorato (vigilancia de las regalías que tiene el señorío, y los problemas que en cada momento tiene: cultivos, reposición de cercas…)
Las Constituciones de 1701 (Constituciones de la Congregación de San Benito de Valladolid de 1701)), totalmente vigentes en este periodo, regulan la vida de los monjes, tanto en lo espiritual, como en lo material. Así por ejemplo en el Libro II, cap. XI hablan de la ocupación cotidiana y observancia monástica; el cap. XIV de la pobreza monacal; el XV del voto de clausura… Son los abades en sus visitas los encargados de velar porque estas normas se cumplan.
Para la segunda parte de esta estructura, son también estas Constituciones las que regulan la vida económica de los Monasterios y sus anejos, por ejemplo en el capítulo XXXII, indican minuciosamente como han de hacerse las cuentas generales de San Juan, y Navidad, de visitas y de todo el cuadrienio; en el cap. XXXIV, dedicado a los Prioratos y anexos, podemos leer en lo referente a este tema: En cada Priorato ordene el abad los libros de cuentas que conviene haya, conforme a la hacienda, y granjería, que hubiere en él, de manera que se pueda saber, y tomar cuenta de lo que tiene el Priorato, y cómo, y en qué se gasta. Y en los Monasterios principales haya también los mismos libros, que correspondan en todo a los que hay en los Prioratos, para que por ellos se les tomen cuentas a los Priores: y estos libros juntamente con los de la Casa se presentarán al Reverendísimo en la visita que de ella hiciere, para que por ellos vea, como se administra la hacienda de los Prioratos, y reconozca sus rentas.

En cuanto a la tercera parte de estas actas, es la que recoge la preocupación de los Abades por la administración del Priorato, sus carencias y problemas, y las soluciones que se toman para su mejor administración y productividad.
En esta primera acta, fray Benito Montejo se da cuenta que para una buena administración de los priores, lo primero que tienen que conocer son los derechos que el Monasterio ejerce sobre la villa, la solución que da se concreta en una orden que el Prior cumple inmediatamente. Y es en esta orden donde se encuentra la clave para que este simple libro de visitas se convierta en un buen instrumento de conocimiento sobre el Priorato y la villa de Santa Inés.



1ª VISITA:

Visita del Priorato de Santa Ynés del año de 1758
En la villa de Santa Ynés a veintinueve días del mes de junio de mil setecientos y cincuenta y ocho. Nuestro muy Reverendo Padre el Maestro fray Benito Montejo, Maestro de la Religión de San Benito y Abad del Real Monasterio de San Pedro de Arlanza, sus Prioratos y Anejos, habiendo visitado esta casa de administración de la villa de Santa Ynés, que es de su señorío, por ante mí el infrascrito secretario, ordenó lo siguiente:
Primeramente ordena al Padre administrador, fray García Melgosa y a cualquier otro que le suceda en el oficio, el que tenga presentes y observe con toda exactitud las leyes de nuestra religión que hablan con los monjes que viven fuera de clausura en prioratos, granjas u otras.
Item que prosiga en tener con la decencia correspondiente el oratorio de esta casa, y para ello le encarga el que con toda brevedad componga y aderece las albas que están algo rotas y descompuestas.
Item para evitar en lo futuro los inconvenientes que en nuestro monasterio se han experimentado, por no tener sus administradores ajustadas sus cuentas con personas seculares, manda su paternidad al Padre administrador que asiente con toda claridad cualquiera partida de dinero u otra cosa que entregare dentro de veinticuatro horas; y que liquide cuentas con todas las personas que las tuviere dos veces cada año, por San Juan y Navidad.
Otrosí reconviene su Paternidad al Padre Prior con la ley de nuestra religión que prohíbe a sus monjes bajo graves penas el tener en poder de personas de fuera de la religión alhajas, dinero u otra cualquiera cosa sin licencia expresa del Prelado.
Así mismo se prohíbe al Padre administrador el prestar dinero a secular alguno de cualquiera condición y calidad que sea, exceptuando de esta regla únicamente a los que suelan ser peones continuos en nuestra granjería, a los cuales se les podrá prestar alguna cantidad corta, por modo de jornal adelantado.
Otrosí se le encarga la vigilancia en que se conserven los fueros y regalías que nuestro Monasterio tiene en esta villa así por título del señorío como por cualquiera otro y que en caso necesario nos de aviso para tomar las providencias necesarias.
Y para que cualquiera monje que entre en esta administración, tenga las noticias y conocimiento que corresponde, se le ordena al Padre Prior que haga una memoria exacta y legal de las regalías, aprovechamientos, usos y otras cosas favorables al Priorato, al Monasterio y sus Abades, la cual pondrá hacia el remate de este libro, para que así conste de toda.
Así lo proveyó, ordenó y mandó su Paternidad en esta su casa de Santa Ynés dicho día, mes y año, por ante mí el infrascrito secretario de visita de que doy fe.


El acta está firmada y rubricada por fray Benito Montejo como Abad de Arlanza y fray Fulgencio Ramos como secretario.

viernes, 8 de abril de 2016

EL PRIORATO DE SANTA INÉS: LA CASA


LIBRO DE VISITAS DEL PRIORATO DE SANTA INÉS

Fachada de una de las casas del Priorato.
 (Hoy vivienda privada)

El libro estuvo oculto durante años en el fondo de una caja en un archivo, vio la luz nuevamente en 2010 y hoy tengo el privilegio de dároslo a conocer. Bajo el nombre de “libro de visitas”, nos esconde otra información muy interesante para la historia de este pueblo de Santa Inés y del propio monasterio de San Pedro de Arlanza. Nos habla de las propiedades, rentas y censos que el Monasterio tenía en Santa Inés, en Santillán, en Villabrán, en Villalmanzo y en Lerma. Nos habla también de nombramientos, de tributos, de compras y de los principales pleitos que tuvo el Monasterio en esta zona.
He dudado, si transcribirlo íntegramente o contar directamente la historia que se puede reconstruir con sus páginas. Sin embargo, su transcripción íntegra puede ser muy áspera para este blog. Así que reconstruiré la historia que nos cuenta, confirmándola o completándola con otra documentación, pero también transcribiré algunas de sus páginas y párrafos para que podáis apreciar de donde ha salido la información e incluiré algunas fotografías del original. 
Hoy empezaremos con una descripción de la casa del Priorato, de quienes vivían en ella y de otras construcciones que los monjes tenían en la villa. Este enlace os llevará a él.

sábado, 5 de marzo de 2016

EL CATASTRO DEL MARQUÉS DE LA ENSENADA, LUGAR DE SANTA INÉS




Hola a todos:  

Os dejo ya la transcripción del Catastro del Marqués de la Ensenada sobre la villa de Santa Inés. Como veréis, la transcripción es literal en todas las preguntas del interrogatorio general, salvo la número 20 que se refiere a los animales que hay en el término, qué clase, cuál es su utilidad y a quién pertenecen. La razón está en que se alargaría mucho, que el nombre de los propietarios no es lo más importante, y que los números que son los que más nos interesan se ven mejor cuando están expuestos en una tabla, por ello me he permitido darlos en dos tablas. En una está la clase de ganado y su número total y en la otra, la utilidad que les atribuyen los peritos de la Única Contribución. Espero os sea de interés, en cualquier caso, como ya os anuncié nos vendrá bien para lo que iremos viendo en próximas publicaciones. Tenéis esta transcripción, a continuación de la del Becerro de las Behetrías, en el siguiente enlace, Santa Inés.

martes, 16 de febrero de 2016

LA VILLA DE SANTA INÉS



Imágen de Santa Inés. Se conserva en la ermita de San Sebastián



La villa de Santa Inés se funda a las orillas del río Arlanza, está situada en la carretera que une Lerma con Covarribias. Sus orígenes son desconocidos, aunque se remontan al menos al siglo IX o X. De los primeros años de su existencia tenemos pocas noticias. El primer testimonio escrito en el que se la menciona es la carta de su donación al Monasterio de San Pedro de Arlanza, fechada el 20 de abril de 1062. En ella Fernando I da al Monasterio la villa de Santa Inés, entonces denominada “villam Sancti Genesii” (San Ginés). Santa Inés se convertirá así, en Priorato de San Pedro de Arlanza y unirá su historia a la del Monasterio durante 800 años.
La villa de San Ginés  con el tiempo cambiará de nombre, como nos demuestra el Becerro de las Behetrías (1352), donde ya aparece denominada como Santa Ygnes. El origen del nombre es desconocido, sin embargo, existen diversas teorías que hemos encontrado y de las que os he dejado constancia en la barra de arriba, bajo el título: Santa Inés.

Su historia es interesante, a través de ella vamos a poder conocer no solo la villa, cómo fue su sociedad y su forma de vida sino también, el funcionamiento de otras instituciones, por ejemplo, el Monasterio de Arlanza. Para conformar esta historia tenemos, entre otros, cuatro libros fundamentales que nos hablan de ella, y que nos van a permitir reconstruirla en gran parte. El primer libro al que nos vamos a remitir es, como siempre, el Becerro de las Behetrías (libro fundamental para conocer la historia de los pueblos de Castilla), que por supuesto os he transcrito en la página: Santa Inés, en la que a partir de ahora iréis encontrando su historia.
El segundo libro, será el Catastro del Marqués de la Ensenada que también os transcribiré. Una vez tengamos la información de estos dos libros, pasaremos a reconstruir la historia del pueblo con los otros dos libros (y alguno más que nos ayude), pero con las transcripciones de estos dos, tendréis datos para analizar las cuestiones que se puedan plantear. Estoy segura de que os va a encantar su historia, además de que encontraréis información inédita que publicaré por primera vez en este blog.