jueves, 2 de abril de 2015

LA MECANIZACIÓN DEL CAMPO Y LA CONCENTRACIÓN PARCELARIA


1969, llegan la primeras cosechadoras a Villalmanzo
                
La mecanización del campo fue el avance que trajo consigo el progreso económico de nuestros pueblos, hasta ahora basados en una economía de subsistencia, que tenían que cumplimentar con pequeños rebaños, la matanza, la caza, las peonadas… Pero esta mecanización no era tan fácil como podía parecer. El comprar un tractor no estaba al alcance de todos, además para la mayoría no era rentable, pues La excesiva división de la propiedad y su distribución por todo el término municipal impedían una mecanización eficaz y no eran rentables para el agricultor dada esta parcelación de las tierras. Sin embargo, el cambio se hacía inevitable, había que conseguirlo. Dos fueron las fuerzas que se unieron: el Estado y los propios agricultores.
Así las cosas, podemos decir que fueron 3 los motores básicos que propiciaron este cambio: la Concentración Parcelaria, la mecanización del campo y el interés de los agricultores, que se asociaron en los llamados Grupos Sindicales de Colonización para luchar por el progreso. También fueron importantes los avances en el campo de la química, que permitieron una mejora en los abonos y, por lo tanto, en los rendimientos de las cosechas.

Para España, la Concentración Parcelaria se inicia con la Ley de 20 de diciembre de 1952, encomendándose su desarrollo y ejecución al Servicio de Concentración Parcelaria, luego Servicio de Concentración Parcelaria y Ordenación Rural que acabaría fusionándose para formar el Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo agrario, el IRYDA. Posteriormente, tras la constitución de las Comunidades Autónomas, las tareas de Concentración Parcelaria les serán transferidas y ellas crearán sus propias leyes. En Castilla y León se promulga la Ley 14/1990, de 28 de noviembre.
En Villalmanzo, los trabajos de la Concentración Parcelaria comenzaron en 1967 y terminaron al año siguiente. Lo primero fue ver qué tierras iban a ser afectadas. Después, los peritos iban tierra por tierra para poner nuevos lindes y hacer los planos. Por último se hicieron los caminos, puentes o alcantarillas de caminos y entrantes a las parcelas. La superficie que se dedicó a la concentración fue del 70% de las tierras del término municipal: el 30% restante quedó excluido. Este 30% correspondía a monte, viñedo, prados y frutales.
Estamos en los años 60 y la gente comienza a moverse. Hace algún tiempo que se ven tractores y alguna cosechadora. Saben que el trabajo se simplifica sobremanera, aunque son caros y, la mayoría de las veces, a un solo agricultor no le resultaba rentable su compra. Pero existía una manera: asociarse unos con otros. Esto, aparte de abaratar costos, tenía sus ventajas a nivel de ayudas estatales. Sin embargo, para poder asociarse había que cumplir unas obligaciones: permanecer, como mínimo, seis años en esa asociación; llevar libros oficiales de ingresos y gastos… se trataba de los denominados Grupos Sindicales de Colonización (se establecen por una Orden del Ministerio de Agricultura de 1940). Estos Grupos se constituyen para el uso en común de la maquinaria agrícola y la explotación comunitaria de tierras y ganados.
En Villalmanzo se aprovechó la ocasión y así se formaron varios grupos. Fueron gente valiente y decida. Compraron maquinaria: fueron los primeros tractores (Ebro, Súper Ebro, Fordson, Motransa, Lanz…) y los componentes que había que acoplarles (arado, cultivadora, abonadora, sembradora, remolques…); comenzaba la mecanización del campo. Pronto llegarían las trilladoras, tornadores, trenzadoras y cosechadoras, compradas o alquiladas, según fuera más rentable. Las cosechadoras alquiladas venían de Toledo, Almería y Elche.
Así pues, la mecanización, junto con la Concentración Parcelaria, la asociación de los trabajadores, la mejora de los abonos y los nuevos sistemas de riego (posibles tras la Concentración Parcelaria y los alcantarillados), traerían otra forma de trabajar, de producir, más cómoda, efectiva y con mayores rendimientos. Sin olvidar que los grupos también favorecían la comercialización de los productos agrícolas.
Estas asociaciones fueron las pioneras: detrás de ellas vendrán otras. Cooperativas vitivinícolas, ganaderas… el Cascajuelo es hombre trabajador pero también emprendedor. De ello da prueba la transformación que ha sufrido el pueblo en tan poco tiempo, no solo por su embellecimiento, sino por todos los logros que sus pobladores han hecho posible: complejo deportivo, piscinas municipales… y hasta un polígono industrial inaugurado el 13 de junio de 1989.

CONCLUSIÓN


Como podemos apreciar de la mano de estos 5 avances fundamentales, llegó el cambio, el progreso: la luz eléctrica y el agua corriente fueron básicos, sin ellos ninguno de los demás hubiera podido darse. El teléfono y la televisión dieron paso a una comunicación rápida y fluida, a una información que traspasaba los lindes del término municipal propio, o el vecino, abrieron una ventana al mundo proporcionando una amplitud de horizontes para todo aquél que quisiera asimilar y aprender, y Villalmanzo lo hizo, se produjo un profundo cambio de mentalidad que hizo posible la asociación para la mejora, la asociación para introducir la mecanización, la asociación en el trabajo, hoy transformada en cooperativas; en definitiva el progreso, un progreso que hoy se plasma en ese polígono industrial, en las comodidades que tiene el pueblo, en su embellecimiento que no ha parado todavía, en la creación de bodegas con denominación de origen (D.O. Arlanza), granjas ganaderas, fábricas, hostales, casa rural… y mañana… cualquier cosa que un Cascajuelo se proponga, no cabe la menor duda.

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