miércoles, 31 de diciembre de 2014

YO TAMBIÉN FUI EMIGRANTE


Hola a todos:

Seguimos en Navidad y como ya es sabido, al que más y al que menos se le abre el corazón y mana generosidad por doquier. Resumiendo, se “tira la casa por la ventana” para dar y regalar, a la familia, a los amigos y hasta a los desconocidos. Yo aquí he de entonar el “mea culpa” y no me libro de esta vorágine. Pero también son fechas cargadas de nostalgia, cuando más se echa de menos a los seres queridos que no están con nosotros. Por eso hoy quiero recordar a todos los que nos faltan físicamente,
Ricardo, habilitando el local de exposición
unos porque tuvieron que emigrar, otros porque ya nos han dejado definitivamente, pero que permanecen en nuestro recuerdo con huella imborrable. Una de estas personas es mi amigo Ricardo Arnaiz, él cumple las dos premisas, pero su recuerdo perdura en nosotros, así como su empeño por dar a conocer la historia de su pueblo, Villalmanzo. Participó activamente en el libro: “Villalmanzo. Mi propia historia es la historia de Villalmanzo” y en la formación de la exposición etnográfica que se realizó en 2011. Trabajador incansable, construyó él mismo alguno de los muebles que se utilizaron en ella, buscó y organizó cosas para exponer, a la vez que localizaba documentos, recopilaba tradiciones y nos regalaba con sus propios recuerdos. Hoy os dejo aquí uno de ellos, lo he titulado: “Yo también fui emigrante”...


En el año 1957 me fui a Bilbao, como otros jóvenes de este pueblo, buscando una nueva vida, ya que aquí no teníamos oportunidad de lo que allí había. Mi primer trabajo fue un almacén de material eléctrico como empaquetador y al poco tiempo empecé como aprendiz en un taller de fontanería (hojalatería, como en Vizcaya se llaman), tuve un oficial muy bueno, era vasco, mandaba mucho para lo poco que se ganaba, unas 400 pts. Allí estuve poco tiempo, pues tuve que hacer el servicio militar de muy joven, en el aeródromo de Villafría, uno de los pueblos más fríos de la provincia de Burgos.
Una vez terminada la mili me vine para el pueblo, trabajé en casa, en las labores del campo y el ganado que mi padre tenía. La familia Arnaiz Marcos en aquellos años, desempeñábamos el oficio de corredor de vinos, que consistía en sacar el vino de las bodegas, con pellejos y odrinas, que las gentes de otros pueblos venían a comprar. Lo principal del trabajo de corredor consistía: en dar a probar a los compradores los mejores vinos y ayudar en el trato, “partir la peseta”, entre el comprador y el vendedor. Todos los domingos venían compradores de todas las zonas de la provincia de Burgos y Palencia. Algunos años las cosechas fueron buenas, llegándose a recoger más de un millón de kilos, aunque casi el 75% era para el consumo de casa, ya que el trabajo en el campo lo requería, por el calor y las horas tan duras arando, segando…

Al poco tiempo hice un curso de formación profesional de fontanería, durante un año, terminado el cual, me fui a Burgos.  Me hice oficial y después de unos años, me instalé en el pueblo y trabajé de fontanero por toda la zona de Lerma. Los últimos 10 años en la  empresa COMSA S. A. Durante  este tiempo reformamos toda la red general del pueblo, levantando las tuberías viejas de calles y plazas y poniendo las nuevas, con un material de gran duración. Esto se empezó en 1998 y una vez terminado el trabajo, en el año 2000 me llamaron de la empresa, Aguas de Barcelona (Aquagest) para hacer trabajos de mantenimiento en el Ayuntamiento de Lerma. Ya pasado el tiempo llegó la jubilación
                                                                 (Ricardo Arnaíz)

Sus últimos años los dedicó a su familia y a su pueblo a los que tanto quería. ¡Hasta siempre Ricardo!

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