lunes, 29 de octubre de 2018

LA CONGRUA DEL PRIOR DE SANTA INÉS







Este apartado no aparece especificado en el Libro, si bien nos ha parecido interesante reflejarlo pues forma parte de las posesiones del Monasterio en Santa Inés. Se trata de las tierras que el Monasterio adjudicaba al Prior por parte de su congrua, para su manutención. Para Santa Inés sabemos que al menos desde mediados del siglo XVII el Prior contaba con esta congrua, ya que en la residencia que hace el General de la orden Fray Juan Manuel de Espinosa* a San Pedro de Arlanza el 28 de febrero de 1646 encontramos:
Por cuanto la experiencia nos ha mostrado el útil de señalar congrua a los Priores de los Prioratos, mandamos al P. Abad continúe y señale al de Boada y Santa Inés pena de suspensión de su oficio y lo demás se traiga a casa y se ponga en el título del priorato que fuere en los libros de ello.
Aunque, como ya hemos dicho, este tema no aparece en el Libro está bien descrito en los Memoriales del Catastro del Marqués de la Ensenada:
“Fray Miguel Arias, monje benedictino, profeso en el Real Monasterio de San Pedro de Arlanza, Prior y Administrador en esta villa de Santa Ygnes, de edad de treinta y un años. Tengo un criado para la labranza, llamado Sebastián de Magdalena, de edad veintitrés años, vecino de esta villa, a quien pago anualmente por su soldada doscientos reales; y dos criadas, la una llamada Bernarda Arribas, de edad de treinta y dos años, a quien pago anualmente por su soldada, trece ducados; y la otra llamada Juana Barrios, menor de edad a quien pago anualmente seis ducados. Y para la manutención de éstos y la mía, están adjudicados a dicho Priorato los bienes puestos por el tenor siguiente:

 NOTAS AL MARGEN
Una tierra en bien cercada de tapias, de dos fanegas de sembradura, de segunda calidad, dista del pueblo quinientos pasos, al término del Chorro. Siembra a tercer año, centeno y avena.

Digo de 1ª
Un majuelo de secano de dos obreros y medio de cavadura, de tercera calidad, dista del pueblo quinientos pasos, al término de Vallejos.

Digo de 2ª
Otro majuelo de secano, de dos obreros y medio de cavadura, de tercera calidad, dista del pueblo quinientos pasos, al término de Vallejos.



Otro majuelo de secano, de medio obrero de cavadura, de tercera calidad, dista del pueblo quinientos pasos, al término de Cuesta la Horca.


Otro majuelo de secano, de un obrero de cavadura, de tercera calidad, dista del pueblo seiscientos pasos, al término de Cuesta la Horca.

Otro majuelo de secano, de tres obreros de cavadura, de segunda calidad, dista del pueblo seiscientos pasos, al término de Cuesta la Horca.

Una viña de secano, de ochenta obreros, de tercera calidad, dista del pueblo quinientos pasos, al término de Santa Lucía confina por cierzo, heredad de este concejo; por solano, viña del Monasterio; por ábrego, camino; y por regañón, viña de José Ambrosio”.

Continúan estos memoriales con una huerta:

“La mitad de 2ª
Tiene álamos 97
Olmos 3”
“Una huerta de secano, de diez fanegas de sembradura, de primera calidad, con cien álamos y con seis árboles de fruto llevar, al barrio Bajero. Confina por cierzo, solano y ábrego, calle Real, y por regañón, cañada. Se siembra a tercer año, trigo y cebada.




Ganado:
Cuatro cerdas de cría.

Y cumpliendo con la orden de su Majestad, que Dios guíe, lo firmo en Santa Ygnes, a 29 de mayo de 1752 años".




* NOTA:
Archivo Histórico Nacional. Clero Secular-Regular. Leg. 1358


miércoles, 8 de agosto de 2018

OTRAS RENTAS FAVORABLES AL MONASTERIO: TIERRAS DE LERMA Y VILLALMANZO







RENTAS DEL MONASTERIO EN TÉRMINOS DE LERMA Y VILLALMANZO

En el Libro, no encontramos mucha información sobre la renta de estas tierras en cuanto a lo que rentaban o a quién estaban arrendadas, para ello tenemos que acudir al Archivo Histórico Nacional, en el libro de Cuentas, Rentas y Granos(XVIII-XIX), que ya conocéis. El Libro contiene los apeos de estas tierras, uno de Villalmanzo que se hizo en 1706 y otro de Lerma sin fecha (aunque se encuentra insertado entre los apeos que se hicieron en 1705 sobre el señorío de Santa Inés y el de Villalmanzo de 1706), a parte de esto, solo encontramos algunos renglones referidos al tema, a modo de anotación:
“Por las tierras de Villalmanzo pagan Manuel Obregón y Mateo González cuarenta y dos fanegas trigo y cebada por mitad.
Por el arriendo último que hizo fray Ramón Pérez a mata candela pagan Manuel Valdivieso y Bernardo Díez treinta y dos fanegas mitad trigo y mitad cebada cada año, y fue el primero de paga este año de 1786”.
Esto mismo queda confirmado en el Libro de Cuentas, Rentas y Granos (XVIII-XIX):
“Manuel Obregón Calleja y Mateo González, vecinos de Villalmanzo pagan cuarenta y dos fanegas y media, mitad trigo y cebada, puestas a su costa en la casa del Priorato el día 8 de septiembre. Es arriendo por ocho años y éste es el quinto. Pagó ante Tomás Rodríguez, escribano de Lerma, año 1777.
Este arriendo concluye con la paga del año 85 y por no haber querido continuar en él los que lo tienen, aunque se les suplicó continuaran un año más para que se compusiesen con el Abad futuro, se pusieron en edictos en el mismo lugar, Lerma y Santa Inés y remataron en treinta y dos fanegas, mitad trigo y cebada por nueve años, en Bernardo Díaz y Manuel Valdivieso, cuya paga ha de dar principio en el año 86”
En cuanto a los arriendos de tierras de Lerma, nada dice el Libro, sin embargo en el Libro de Cuentas, Rentas y Granos (XVIII-XIX) bajo el epígrafe “Tierras de Lerma llamadas de Guillén”  encontramos:
“Joseph González, Rosendo Pérez y Pablo García vecinos de Santa Inés pagan por estas tierras 6 fanegas y 8 celemines, mitad trigo y cebada. Es arriendo por 8 años y el último es del 83.
Estas tierras se arrendaron de nuevo y se remataron mediante edictos a candela encendida en la villa de Lerma en Pedro Castro de aquella vecindad por 9 años, en 8 fanegas de pan mediado trigo y cebada cuya paga empezó el año de 84”.
También sabemos sobre estas tierras que durante un tiempo quedaron sin arrendar, concretamente en 1804 – 05 – 06: “la renta de Lerma no se cobró por no haber quien tomara las tierras”. En 1807 volvieron a estar arrendadas, no obstante el 27 de noviembre de 1808 el Prior de Santa Inés se ve obligado a “desamparar el Priorato de resultas del ataque de Burgos” (ataque realizado por los franceses). Pero los arriendos continúan y aunque en las cuentas tomadas en 1816 (fecha en la que se vuelve al Monasterio) no consta cobranza alguna para Lerma y solo una en 1809 para Villalmanzo, sabemos que siguen arrendadas porque según las cuentas, se cumplen todos los pagos del arriendo desde esta fecha hasta la extinción del Monasterio en 1835. En las cuentas tomadas este año de 1835, antes de cerrar  definitivamente el Monasterio, consta para Lerma: una cobranza de 8,24 fanegas, mitad trigo y mitad cebada. Para Villalmanzo consta un total de 44 fanegas, también mitad trigo y mitad cebada.
Como en ocasiones anteriores hemos dicho, el Monasterio nunca dejó de su mano el Priorato de Santa Inés, pero tampoco estos enclaves en Villalmanzo y Lerma. Para el Monasterio debían tener su importancia (tal vez ¿estratégica?), porque mantener durante tres años tierras sin cultivar ni producir en los términos de Lerma, significaba, aparte de las pérdidas económicas, una vigilancia extrema para evitar mordidas, lo cual no solía salir gratis, sin embargo, no hay constancia de que intentara venderlas, por lo tanto, su afán era conservarlas en propiedad tardara lo que tardara en alquilarlas, y desde luego no era por los beneficios que obtenía, ya que como vemos se trataba de solo 8,24 fanegas.